Conversaciones con Bingo «La niña, la luna y los tesoros del Majadal».:
Hoy sí se quedó a esperarnos la luna. En la majada de la dehesa, una niña de ojos pardos, como la hierba y los cardos secos que en estos mediados de agosto tapizan el campo, los abre como platos y le ofrece un cuenco con la leche recién ordeñada de las cabras, para que se desayune antes de irse a dormir.
Se queda prendada de tanta inocencia y, descuidada, se engancha entre las hojas de los alcornoques pelados. Lucha por salir de ese escondite, porque el sol, que ya apunta por el este, puede deshacer su cara de hielo y plata.
Hoy los jóvenes del pueblo, sentados en el camino, charlan y beben para espantar el sueño.
Un pequeño alcaraván, caído de un nido, se sorprende ante los ratoncillos de campo que pronto serán su presa.
Bingo espera pacientemente mientras, en una vieja libreta, tomo estas notas inspiradas que luego llevaré a nuestras conversaciones.
La niña hoy salió con el rebaño, a la vez que Bingo y yo nos encaminábamos hacia la laguna del arroyo del tamujal, ella siguiendo el arroyo que lleva al Majadal, seco, como ya os contamos. Ha visto brillar algo entre las finas piedras y la arena. ¿Podría tratarse de una pepita de oro de las que abundan en estos arroyos? Lo más probable es que sea una ilusión.
Nosotros encontramos otro tesoro: un pardal que no llegaba al agua de la laguna. Bingo quiso jugar con él, pero se lo impedí; debemos ayudar a quien lo necesite. Lo acercamos al agua y, a partir de ahí, será su destino el que decida si vive o muere.
Hoy la charca estaba vacía y Bingo se ha tomado su baño y ha jugado en el agua.
Estas noches, donde la luna ilumina como si fuera de día, son noches en las que se alunan las aguas de los pozos y las lagunas, y las algas, con su clorofila, las vuelven verdes esmeraldas, como en los mares allende el océano.
Vamos a volver a casa temprano, pero encontramos un sillón cómodo desde donde vemos la casa y los chozos. Nos sentamos a coger un poquito de brisa de la laguna, te regalo una golosina y nos vamos, buscando un domingo más.
