Conversaciones con Bingo Temprano levantó la muerte el vuelo

Conversaciones con Bingo Temprano levantó la muerte el vuelo

“Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada…”
Sirvan estos versos del que para mí es el mejor poeta de la lengua castellana para comenzar una elegía a un amigo.
La Dama Blanca, escondida tras la luna de plata, con su afilada oz vino a buscarte y te encontró en esa tierra lusitana que tanto amabas. En ese trozo de los pedreiros, los hombres que bordaban balcones y pedestales de granito, Alcains, tierra de canteros que supieron dar formas a la materia amorfa.
Sí, Bingo, compañera, te dije que hablaríamos de la saca y los sacadores de corcho que estos días andan por la dehesa, pero no puedo.
Ayer, como todos los días, le di los buenos días a Carlos. Me sorprendió no tener respuesta. Antes de ayer le pregunté cómo se encontraba y me dijo: “Estoy mejor, la diálisis ha bajado la inflamación de las piernas”. Me alegró. Hace unos días, estando en “la Quinta la Geralda”, apareció a visitarme.
Carlos fue un hombre comprometido con su tierra, muy portugués, que siempre estuvo dispuesto a ayudarme, dejando claro que yo era español. Y claro, tenía razón. Pero con el paso de los años, muchos años, comenzó a decir al presentarme:
“Zé Maria é o mais português dos espanhóis e o mais espanhol dos portugueses.”
Cuando celebrábamos su cumpleaños el 24 de abril, víspera de la Revolución de los Claveles, siempre acabábamos cantando y hablando de nuestro querido Zeca Afonso. Hasta para la fecha de nacer era especial.
Cuando volví a España, siempre estuvo pendiente de mí y de mis cosas. Junto con Jorge Neves, siempre estuvieron próximos a atender mis necesidades.
Carlos fue un pilar fundamental —junto a otros amigos de Castelo Branco e Idanha-a-Nova— para acercar las relaciones con Extremadura y con Coria. Siempre utilizaron sus contactos y su influencia para unir estas tierras y fueron claros conmigo:
“La comunicación por autovía o vía rápida solo será un hecho en 2030. Lo siento, pero está en la agenda así.”
También se preocupaba por el funcionamiento del hospital distrital y facilitaba todo lo posible a médicos y enfermeras que fueron hasta allí.
Fue un hombre de izquierda, pero consecuente con la sociedad en que vivía.
Ayer, Irmão Carlos, cogiste el clavel rojo y decidiste dejarnos sin tus periódicos, sin tus dicas, sin tus consejos.
Bingo, me cuesta creer que el bom dia quede sin respuesta. Esta mañana, durante el paseo, fueron más de una vez las lágrimas que vinieron a mis ojos.
Vuela alto, Carlos, vuela. Y desde arriba, ayuda a tu tierra, a Vítor, y sobre todo a Gil, tu nieto, porque cada vez que te llamaba “avô” te hacía sacar una sonrisa del alma roja.
Descansa en paz, y que la tierra te sea leve.
Este año, sin ser bisiesto, me está causando estragos en el corazón.