El Escobero se ha ido Conversaciones con Bingo
Hola, Bingo. Hoy no son buenos días.
Te imaginas… Ayer escribí al amigo Juan, el enamorado de Coria y sus San Juanes. Cada día regalaba al mundo alguna imagen retocada con mimo, alguna palabra que sabía a pólvora, a peña, a fiesta. Era de esos que celebran la vida con cada clic y cada recuerdo.
Juan llevaba días en el hospital. Me lo dijo él mismo: “Un pulmón no va bien”. Ayer le escribí, sin respuesta. Esta mañana, con esa inquietud que uno no quiere escuchar, volví a intentarlo. Y fue otro quien respondió.
“Juan murió ayer”, me dijo alguien desde su teléfono, quizá un hijo, una hermana, una enfermera compasiva. “Hemos visto que preguntaba por él. Un cáncer de pulmón se llevó al Escobero”.
Así, Bingo, con esas palabras, se cierra un capítulo sin avisos ni redobles.
El Escobero… qué nombre tan suyo, tan de calle y tradición. A veces uno no necesita haber compartido mesa ni paseo para sentir que le han arrancado una hebra del alma.
Hoy no hay flores, ni fotos suyas nuevas. Solo el silencio de la pérdida y el eco de lo que fue. A lo mejor esta tarde encendemos una vela, o miramos al cielo como hacen los que se quedan con preguntas sin respuesta. Y tú, amiga, me acompañarás en ese silencio que a veces pesa más que el ladrido o la palabra.
Descanse en paz, Juan. Que los San Juanes de Coria te reciban con júbilo, y que en ese otro lado sigas haciendo montajes de luz y memoria.
Este año los Sanjuanes del cielo, tienen tantos corianos buenos Chesco, Luis Francisco, Pedro y ahora tú,
La nómina hace que San Juan este contento y San Pedro preocupado por los toros que correreis en el encierro del cielo.
Algunas veces Bingo tengo presentimientos que me dan miedo, las lágrimas de ayer de la Virgen negra era por Juan y por ellos, Juan se emocionaba ante la Morenita, el domingo te traerán a Coria por última vez, te quedarás junto a tu padre y los dos tendréis el pañuelo rojo y sanjuanero.
Descansa en paz, en esta tierra a la que quisiste siempre volver.
