Las claves de la caída del rendimiento del FC Barcelona

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El Barça se ha deshecho como un cubito de hielo en la parte determinante de la temporada. Solo ha sumado dos puntos de los últimos 9 posibles y ya ha dicho adiós de forma matemática al título de Liga.

Los seguidores del club catalán han visto como las aspiraciones reales del club con relación a ganar la competición eran una montaña rusa constante. El problema es que esta situación no era generada por las virtudes deportivas del club, sino por el mal rendimiento de sus equipos rivales. Ninguno de los cuatro equipos aspirantes a la Liga ha podido ganar todos sus partidos, pero Real Madrid y Atlético han podido imponerse en los dos últimos y se lo jugarán todo en la última jornada. El Madrid jugará con el Villarreal y el Atleti hará lo propio ante el Valladolid.

El Barça cayó en el último duelo ante el Celta en el Camp Nou por 1 a 2; muchos jugadores han quedado señalados y este hecho puede marcar un punto de inflexión en su carrera teniendo en cuenta que dentro de poco se disputa la Eurocopa 2020, competición que se iniciará el 11 de junio con el partido entre Turquía e Italia como referencia Oddschecker. Ante este escenario y con un partido intrascendente por disputar –Eibar, que tampoco se juega nada- es el momento de analizar cuáles han sido las claves que han llevado a que el Barça haya queda apartado prematuramente de la carrera por el título.

Para analizar uno de los puntos de inflexión que sufrió el equipo con relación a su rendimiento deportivo hay que viajar hasta el fin de semana del 21 de marzo. El Barça firmó uno de los partidos más excelsos de la temporada, fue brillante en un feudo difícil como es el caso de Anoeta y consiguió anotar 6 goles como visitante.

La Real Sociedad, inoperativa en buena parte del partido, solo pudo maquillar el resultado en el minuto 77 de partido. Todas las crónicas deportivas hacían referencia al vendaval ofensivo del equipo, nombres propios que habían sido hasta ese momento muy discutidos volvieron a recuperar una posición de privilegio. Todo hacía prever que el equipo afrontaría el tramo clave de la temporada con unas sensaciones inmejorables, pero llegó el fatídico parón de selecciones.

Cuando los jugadores volvieron a la disciplina azulgrana, el garbo que había mostrado el equipo desapareció. El club sufrió mucho para imponerse por 1 gol a 0 ante Valladolid en el Camp Nou, con un equipo rival repleto de bajas. Y las malas sensaciones también se hicieron patentes en el Clásico, que se jugó el fin de semana del 10 de abril. Solo el triunfo contundente ante el Athletic de Bilbao en la final de Copa levantó un poco los ánimos de unos jugadores que no se sentían cómodos sobre el verde.

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Otro de los nombres señalados en el tercer cuarto de la temporada es Ronald Koeman. Todo parece indicar que el técnico no continuará como entrenador la próxima temporada. El holandés se ha mostrado excesivamente hierático en tramos decisivos de los partidos. No ha sabido interpretar bien qué necesidades demandaba el equipo cuando la situación sobre el césped no era favorable.

Su nuevo sistema con 5 defensas tampoco ha otorgado a sus hombres la profundidad necesaria para encarar con confianza los partidos. Un sistema ultradefensivo ya inocula a tus jugadores la idea de que es más importante resguardar la retaguardia que culminar las jugadas con contundencia y aplicar un juego alegre.

Pero no toda la responsabilidad recae sobre Koeman, ya que el entrenador ha intentado colocar sobre el césped a los mejores jugadores posibles. La ausencia de un delantero centro de referencia ha provocado que el técnico prefiera jugar sin un jugador en esta demarcación.

El 3-5-2 del holandés dejaba huérfana la posición de delantero centro. Si Luís Suárez hubiese continuado en el FC Barcelona seguro que habría ocupado esta área de influencia. Desgraciadamente para los intereses culés, Suárez es ahora una de las máximas referencias del Atlético de Madrid, y uno de los hombres claves en la hipotética consecución del título por parte de los colchoneros. Solo Martin Braithwaite ha podido emular mínimamente su rol en algunos partidos puntuales del calendario regular. Griezmann era otra alternativa que tampoco ha funcionado.

A la ausencia de un delantero centro nato, también se le suman las desapariciones misteriosas de otros jugadores que deberían haber tenido más incidencia sobre el juego azulgrana. El primero es Miralem Pjanic, una de las apuestas de la dirección deportiva de cara a la presente temporada. El Barça se deshizo de Arthur y recibió al bosnio a cambio. Una operación de ingeniería financiera que dejaba entrever que el centrocampista tendría galones. Nada que ver con el escenario futuro real.

Philippe Coutinho, el fichaje más caro de la historia del club, también ha desaparecido. Sufrió una lesión el pasado mes de enero y no ha disputado ni un minuto más esta temporada. Las últimas informaciones apuntan a que el brasileño ha viajado hasta Brasil para tratarse la rotura del menisco externo. Seguramente será uno de los jugadores llamados a abandonar la disciplina del Barça este verano.

Riqui Puig, una de las perlas más rutilantes de La Masia azulgrana también ha estado desaparecido en combate. El jugador de Matadepera no ha contado con la confianza del entrenador a pesar de su buen rendimiento en los pocos minutos que ha disputado. Otro “expediente X” que no se ha resuelto.

Si los tres centrocampistas que hemos citado anteriormente hubieran tenido más impacto sobre el césped se habrían evitado situaciones de desgaste extremo como la que han sufrido algunos futbolistas. Pedri es uno de los más paradigmáticos, con solo 18 años lo ha jugado casi todo, y en los últimos partidos ya se le veía excesivamente cansado.

Hemos analizado las frustraciones del Barça en el apartado técnico y táctico, sus carencias en ataque y el problema de las rotaciones en la línea central del terreno de juego. Falta tratar la parte defensiva.

Y este ha sido otro de los otros aspectos claves que ayudan a entender la fragilidad colectiva del FC BarcelonaClément Lenglet ha firmado algunas actuaciones que se alejan de la excelencia deportiva que siempre han mostrado los azulgranas. Penales inexplicables, rojas impetuosas… actuaciones individuales muy justas que han lastrado los resultados del equipo. El resto de centrales han sufrido varias lesiones que han provocado que el francés disfrute de muchos más minutos de los que seguramente merecía.

La portería tampoco ha brillado, Ter Stegen, clave en los éxitos contemporáneos del Barça, se encuentra también muy lejos de su mejor nivel. Más aún si comparamos cómo han sido de decisivos Courtois y Oblak en las porterías rivales de los aspirantes al título. Seguramente la apatía del colectivo también ha contagiado al meta, lo que ha provocado que prácticamente cada disparo acabase en gol.

Mucho trabajo y carpetas abiertas en la dirección deportiva del BarçaLaporta tendrá mucho trabajo este verano y será uno de los retos de su nueva presidencia.